Antes de hablar del dolor de encías, deberíamos diferenciar entre dos tipos en función de su persistencia, por un lado cuando se trata de dolores y, por otro, cuando hablamos de dolores que perduran en el tiempo. Del mismo modo que es completamente diferente un dolor de encías causado por una llaga que uno que tiene su origen en una infección. 

Normalmente el dolor de encías viene acompañado de inflamación o sangrado pero debemos prestar máxima atención, ya que no todas las personas reaccionan a las enfermedades de la misma manera.

A pesar de que no exista dolor, es posible que exista una infección de encías. Lo mismo ocurre con una ausencia de sangrado, lo cual no nos debe hacer descartar un problema de encías. Por ejemplo, en el caso de los fumadores, es probable que el tabaco enmascare este síntoma. 

La ausencia de dolor no implica que no exista una infección de encías. De la misma manera que la ausencia de sangrado no descarta la misma. En el caso de personas fumadoras el sangrado no suele aparecer con facilidad, pues el tabaco enmascara este síntoma.

Como hemos visto en el epígrafe anterior, existen otros síntomas que deben ponernos en alerta. El dolor de encías, su inflamación, sangrado y otros síntomas obedecen a una serie muy diversa de causas: infección vieira, gingivitis, periodontitis, traumatismos, intervenciones dentales, patologías diversas y otras causas.

Cómo aliviar el dolor de encías

Aquí tienes una lista de las principales recomendaciones para aliviar el dolor de encías:

  • Visitar a tu dentista. Él podrá darte un diagnóstico profesional y un remedio personalizado para las encías doloridas. Además puede recomendarte algunas de las siguientes medidas de prevención y remedios caseros. 
  • Comer algo frío: las uvas congeladas, el agua fría y los cubitos de hielo pueden aliviar el dolor e incluso ayudar a reducir la hinchazón temporalmente.
  • Tomar un antinflamatorio para reducir la hinchazón y ayudar a que tus encías sanen. Aunque es conveniente recordar que sólo debemos consumir medicamentos bajo la recomendación de un especialista. 
  • Actualizar tu higiene bucal: usa una pasta dental que se adapte a tus necesidades. Consigue un cepillo de dientes nuevo con cerdas suaves, lee sobre las técnicas de cepillado y asegúrate de que usas el hilo dental de forma correcta.

Por último, si te has recuperado de un proceso patológico de las encías, deberás tener muy en cuenta los siguientes consejos:

  • Evitar en la medida de lo  posible tanto alimentos azucarados como bebidas con azúcar.
  • Iniciar una dieta equilibrada y rica en nutrientes, como vitamina C e hierro.
  • Cepillarse de forma correcta los dientes al menos tres veces al día.
  • Usa el hilo dental de forma correcta para no causar daño a las encías.
  • Usar un enjuague bucal adecuado a tus necesidades. También es necesario consultar a tu dentista cuál es el más apropiado para tu boca.
  • Elimina el tabaco. Ya sabes que este elimina el aporte de  oxígeno que tu boca necesita y favorece la acumulación de placa bacteriana, además de innumerables elementos tóxicos para tus encías y dientes.