El flemón dental es una de las dolencias más comunes en lo que se refiere a problemas bucodentales. Tiene su origen en la infección de los tejidos del diente, que provoca, a su vez, la inflamación de la encía y que ocasiona un gran dolor en dicha zona. 

Una de las razones más comunes para que aparezca un flemón es la caries. Pero también es probable que tengan su origen en una mala higiene o debido a complicaciones derivadas de tratamientos dentales que han tenido lugar con anterioridad. 

Los flemones dentales se identifican muy fácilmente debido al fuerte dolor que producen en quienes lo padecen, y el cual se incrementa al hacer esfuerzo a la hora de comer o masticar, y por la inflamación que suele ocasionar en la encía y que puede llegar a extenderse por toda la mandíbula. También es habitual que conlleve mal aliento y afectar incluso con unas décimas de fiebre y dolor de cabeza. 

La principal complicación del flemón dental puede estar vinculada con la extensión de la inflamación a través de nuestro cuerpo, más concretamente en la zona del cuello y la cabeza. Se debe principalmente a que cuando presentamos esta patología nuestro sistema inmunitario se debilita y podemos acoger otro tipo de patologías.

Debido a ello, los flemones dentales son especialmente preocupantes en pacientes que tengan algún tipo de enfermedad adicional, como asma o diabetes. 

Tratamiento contra el flemón dental

Generalmente los dolores que provoca un flemón dental no son fácilmente soportables. Por esta razón, son muchos los casos de este tipo de patologías los que podemos encontrarnos en las salas de espera de las clínicas dentales. 

Es recomendable que acudamos a una clínica dental con la mayor premura posible en cuanto advirtamos síntomas compatibles con este problema. La principal razón para ello es tratar de evitar que el diagnóstico se complique. 

Gracias a ello, el especialista podrá analizar cuál es el origen real del flemón y llevará a cabo un tratamiento específico contra la infección. En caso contrario, en el que el flemón no haya sido tratado de forma conveniente, volverá a aparecer en reiteradas ocasiones.  

La acción del dentista contra él se puede dividir en dos fases diferenciadas:

En una primera consulta, el especialista recetará antibióticos con el fin de eliminar la infección y antiinflamatorios con el objetivo de hacer que desaparezcan el dolor y la hinchazón. 

En la segunda consulta se analizará el efecto conseguido con el tratamiento de la primera consulta y llevará a cabo, en el caso de ser necesario, un nuevo procedimiento. Lo que daría lugar a que el proceso para eliminar el flemón deja de ser únicamente farmacológico, ya que se debe atacar la causa real del flemón de forma directa. 

Es posible que este procedimiento sea una endodoncia o tratamiento de conducto con el objetivo de conservar un diente que de cualquier otro modo debería haber sido extraído. 

La endodoncia es, a su vez, el tratamiento más factible en el caso de que nos encontremos ante una pulpitis dental irreversible. Aunque debemos de tener en cuenta que esta debe realizarse una vez que haya desaparecido por completo la hinchazón. 

A su vez, si el dentista determina que es conveniente realizar una exodoncia debido a que el caso es severo, debemos controlar por completo la hinchazón de forma previa. Lo que tiene por consecuencia que no se puede extraer una muela mientras haya una infección en la encía. 

Prevención para no sufrir un flemón

La única prevención que debemos de tener en cuenta es ser constantes en lo que se refiere a salud bucodental. Además de visitar al odontólogo de forma frecuente, cada seis meses, con lo que nos aseguramos de que, en el caso de haber una patología previa, podamos detectarla a tiempo.